Un nuevo baile para el Titanic

Decían que era el transatlántico más grande y lujoso del mundo, que su material lo convertía en un buque indestructible incapaz de naufragar. No fue así. El transoceánico de la naviera White Star Line impactó contra un iceberg la madrugada del 15 de abril de 1912 mientras realizaba su viaje inaugural desde Southampton hasta Nueva York.

En tan solo tres horas, la gran apuesta marítima británica se hundió en el Atlántico frente a las costas de Terranova, llevándose consigo la vida de más de 1.500 personas. En noviembre del año pasado, 107 años después, Kinépolis sacó su historia a flote a través de una espectacular exposición. Siete meses después de su llegada a València, y tras la suspensión temporal debido a la crisis sanitaria, la exposición internacional Titanic the Exhibition ha reabierto sus puertas en el interior de los cines Kinépolis de Heron City (Paterna), donde permanecerá a lo largo de todo el verano hasta el 13 de septiembre con todas las medidas recomendadas por las autoridades sanitarias para tratar de evitar la propagación de la Covid-19.

La intrahistoria del gran buque

Una lista social de pasajeros de primera clase, parte del atuendo del tercer oficial de a bordo, el camisón que vistió la pasajera Carolina Byström durante el naufragio, el anillo de Gerda Lindell o un reloj con la hora parada en el momento en que se hundió el barco. Son solo algunos de los cerca de 200 objetos originales del Titanic que están a la vista del público en esta original exposición que ha recibido la visita de más de 3 millones de personas en todo el mundo.

Titanic the Exhibition acerca al público los aspectos desconocidos de una de las mayores catástrofes marítimas «en tiempo de paz». Una intrahistoria que consigue engrandecer, más si cabe, el legendario mito de este buque a través de múltiples objetos que nunca antes se han exhibido.

 

«Más allá de la leyenda, la exposición pretende presentarnos la verdadera historia del Titanic a través de los objetos y las historias personales de sus pasajeros», explica Luis Ferreiro, director de la muestra, quien añade que la visita «es una auténtica experiencia y un ejercicio de empatía para conocer la verdadera dimensión humana» de la tragedia. Por ello, no duda en afirmar de que «se trata de una oportunidad única en España antes de que la exposición retome su gira europea lejos de nuestro país».

Un recorrido emotivo

Más de 1.000 metros cuadrados, 200 objetos originales distribuidos en diversas salas y 90 minutos de visita. La exposición del mítico buque del siglo XX supone un recorrido emotivo y humano a la historia del Titanic para todas las personas que la visiten. Realizada con una audioguía individual, los visitantes no solo podrán descubrir cómo fue vivir a bordo de tan magnánimo transatlántico, sino que también experimentarán las mismas emociones que los pasajeros originales durante la travesía inaugural. Es decir, podrán recorren un pasillo de primera clase, observar los camarotes de tercera e, incluso, tocar un verdadero iceberg.

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