Nules

Cultura, ocio y entorno son su mejor reclamo

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El patrimonio histórico convierte a este pueblo en un escaparate al pasado que define su identidad fielmente

Mientras otros municipios de la provincia se subían al tren del turismo como una opción de desarrollo de presente y futuro, Nules seguía fiando y confiando su economía a la agricultura, con el cultivo y comercialización de la que, todavía hoy, es bandera internacional de promoción, la variedad de clementina más apreciada en los mercados: la clemenules.

Podría considerarse que esta localidad llegó con más retraso que el resto a esta cita inevitable, pero ante la necesidad de diversificar opciones y garantizar el crecimiento sostenido, junto a la implantación del sector industrial –con prevalencia del cerámico– y una expansión del comercial, llegó inevitablemente el momento del turismo, una apuesta realmente sencilla, porque contaba con valores inherentes a su identidad que solo hacía falta visibilizar. Y es que Nules es un gran escaparate al pasado con elementos singulares que tras años de esfuerzo para garantizar su conservación, constituyen un relato perfectamente tramado que se conjuga con las características naturales –con el Puntal y el paraje natural municipal de l’Estany como emblemas– que convierten esta localidad en el perfecto destino complementario para cualquier visita a la provincia de Castellón.

Mar, patrimonio y naturaleza

Porque Nules es playa. Del empeño que se ha puesto por ofrecer un nivel óptimo en cuanto a gestión medioambiental y de servicios deja testimonio la obtención en el año 2019, por primera vez en la historia de la localidad, de una bandera azul para la de Les Marines, una franja costera en la cual se realizó una rehabilitación dunar así como diferentes inversiones que la transformaron hasta el punto de convertirla en un referente para el municipio del camino a seguir.
Con todo, entre los principales atractivos que ofrece Nules desde el punto de vista del turismo de sol y playa, es su carácter tradicional. Su litoral no masificado es idóneo para quienes buscan tranquilidad, que en momentos históricos como el actual, no deja de ser un valor añadido y diferenciador.

Su playa es una puerta abierta para ese otro turismo más sensitivo y de experiencias emocionales, las que sin duda genera recorrer, por poner un ejemplo, la ruta por los vestigios de la guerra civil. Con el factor vertebrador que supone el conjunto de búnkeres, en su mayor parte perfectamente conservados, el visitante puede iniciar un paseo por un pasado reciente que dejó su huella a lo largo y ancho del término municipal, tanto en edificaciones públicas como la plaza Mayor –con el conjunto que forman la iglesia y el ayuntamiento– o las privadas, con áreas urbanas completas reconstruidas en su día por Regiones Devastadas.

Defensa de su identidad

Una de las asignaturas pendientes de Nules hoy en día tiene que ver con la pernoctación. Actualmente, un pequeño hostal en el municipio y un cámping en la playa son las únicas opciones al acceso de los visitantes, pero acciones como la repavimentación de Mascarell y la consecución de la bandera azul en les Marines no dejan de ser medidas que buscan generar atractivos para la inversión privada. Hasta que se consume esa colaboración, Nules sigue reivindicándose como un destino complementario de la comarca.

La de Nules es una historia de superación. Esta localidad de la Plana Baixa –a escasos 30 kilómetros de Castelló y 60 de València, perfectamente comunicada a través de la N-340, las autovías A-7 y AP7 y la CV10, y con estación de tren– se ha caracterizado por la necesidad de vencer a la adversidad, que en algunos casos ha dejado sus huellas en una fisionamía urbana que hoy en día se ha convertido en su mejor seña de identidad. Porque ante todo Nules es una combinación de patrimonio artístico y arquitectónico, cultura, tradición y del peso que ha tenido la agricultura en su desarrollo.

Pocos municipios cuentan con un elemento diferenciador que lleva su nombre por todo el mundo y ese es el caso de este pueblo de la Plana Baixa de algo más de 13.000 habitantes. La clemenules, la variedad de clementina más preciada en los mercados internacionales, es un emblema que se cultiva entre los meses de septiembre y enero que ha contribuido en el crecimiento económico de la localidad. Y aunque en la actualidad no pasa por su mejor momento, el compromiso de los vecinos para superar esta nueva crisis refuerza la idea de que los nulenses han librado mil batallas y todas han servido para que salgan reforzados.

Centro histórico

El mejor ejemplo lo puede encontrar cualquier visitante en un paseo por su centro histórico. Aunque pueden encontrarse indicios a lo largo y ancho de su término municipal, es en la Vila donde pueden hallarse los vestigios más relevantes de cómo tuvo que afrontar Nules la reconstrucción tras la desolución que dejó a su paso la guerra civil.

La calle Mayor, ahora peatonalizada, guarda algunos vestigios curiosos en la fachada de sus características casas modernistas, con las perforaciones provocadas por disparos, aunque si de testimonios de la reconstrucción se trata, un paseo por su plaza Mayor es indispensable. El conjunto que conforman el antiguo ayuntamiento y la iglesia parroquial de San Bartolomé y San Jaime, constituyen el centro neurálgico de su actividad social, cultural y administrativa. Avanzando en el mismo sentido, al final de la calle, también peatonal, de Beránger, se encuentra el edificio del Convento, que se salvó a duras penas de los bombardeos. Estos son algunos de los elementos esenciales de la ruta de la guerra civil diseñada recientemente para poner en valor ese afán de superación local y la necesidad de recordar los errores del pasado para tener razones de peso para no repetirlo.

Pero si de historia y patrimonio se trata, Nules cuenta con tres distintivos: el Museu de Medallística Enrique Giner, único en su especialidad de toda España; el yacimiento de la villa romana del Benicató, donde se organizan visitas guiadas; y Mascarell, un anexo con identidad propia que presume de ser el único pueblo totalmente amurallado de la Comunitat.A lo largo y ancho del término municipal, cualquier visitante encontrará bares y restaurantes que bien merecen un alto en el camino, porque combinan distintas formas de entender la gastronomía a cual más interesante, que cuentan con una ruta de la tapa muy consolidada –este año suspendida por razones sanitarias–, donde pueden encontrarse propuestas realizadas con base de clemenules.
Para hospedarse, Nules cuenta con un pequeño hostal y el cámping ubicado en la costa, en primera línea de playa a pocos metros del límite con la población vecina de Moncofa. Aunque Nules siempre ha reivindicado su carácter de destino complementario. Sus singularidades son perfectamente compatibles con un paseo de días o semanas por la provincia.

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