Desde Sorolla hasta Monet o Gauguin

Desde admirar la luz y el color de las pinturas de los valencianos Joaquín Sorolla o José Benlliure hasta quedarse asombrados por las obras impresionistas de Claude Monet o Paul Gauguin. Desde descubrir las esculturas de José Ginés o Miquel Navarro hasta explorar la visión desde su ventana de un colectivo de artistas a raíz de su experiencia durante el confinamiento por la pandemia de la Covid-19. Son solo algunas de las numerosas propuestas que mantienen durante este verano los museos de València entre sus exposiciones temporales, al margen de sus muestras permanentes, una vez han podido reabrir sus puertas.

Una de las cosas que más se ha echado de menos durante los últimos meses por culpa del coronavirus es la luz de nuestra tierra. Encerrados en nuestro hogar, apenas hemos podido admirar esos matices y colores que generan nuestro sol, nuestros amaneceres, nuestros atardeceres… más allá de la visión que nos ofrecían nuestras ventanas o balcones –algo más pudieron vislumbrar aquellos que disponían de un jardín–. Precisamente la forma con que captaba y plasmaba con sus pinceladas Joaquín Sorolla esa luz de la terreta es la que ha cautivado al mundo entero. Hasta tres exposiciones sobre la obra de Sorolla permanecerán este verano abiertas al público en los museos del cap i casal. Dos de ellas –«Sorolla. Cazando impresiones» y «Sorolla y Benlliure. Pinceladas de una amistad»– en la Fundación Bancaja; y la otra –«El inicio de la pintura moderna en España: Sorolla y su tiempo»– en el Museo de Bellas Artes San Pío V.

«Sorolla. Cazando impresiones», que permanecerá en la Fundación Bancaja hasta el 12 de octubre, está integrada por 270 obras procedentes del Museo Sorolla, la Diputación de València, la Casa Museo Benlliure, la Colección Hortensia Herrero, una veintena de colecciones particulares y de la propia colección de la Fundación Bancaja. La muestra ofrece un recorrido por la producción en pequeño formato del artista valenciano que revela la importancia que ésta tuvo en su proceso creativo y en su trayectoria artística.

Mientras, en «Sorolla y Benlliure. Pinceladas de una amistad» –hasta el 17 de septiembre– se muestra al público la relación de amistad entre Joaquín Sorolla y el pintor también valenciano José Benlliure. La exposición presenta una selección de ocho obras de los pintores valencianos del periodo de entresiglos junto a la reproducción de correspondencia mantenida entre ambos, procedente del Museo Sorolla y la Casa Museo Benlliure.
Por su parte, «El inicio de la pintura moderna en España: Sorolla y su tiempo», que muestra el Museo de Bellas Artes hasta el 30 de agosto, refleja la influencia que mantuvo Sorolla en el inicio de la pintura moderna española, proporcionando una imagen del país alegre y vital, luminosa y colorista, fuertemente contrastada con la idea que de España difundían las obras de otros artistas.

 

Impresionismo

Los amantes de la pintura también tienen una cita en la Fundación Bancaja con el impresionismo. Allí estará hasta el 30 de agosto la exposición «Paraísos. Impresionismo europeo y americano. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza», una propuesta que recorre la representación del paisaje en el arte desde mediados del siglo XIX hasta mediados del siglo XX con una selección de obras de la colección de Carmen Thyssen entre las que figuran nombres clave del impresionismo como Camille Pissarro, Claude Monet o Paul Gauguin. La exposición se compone de medio centenar de óleos de mediano y gran formato firmados por 37 artistas europeos y americanos.
Sin salir del mundo de la pintura, el Museo de Bellas Artes ha prorrogado la exposición «Ni clásicos ni modernos. Buscando la verdad» hasta el 13 de septiembre. En ella se ofrece un recorrido sobre la pintura valenciana y española entre los años cincuenta y ochenta del siglo XIX con obras de Ignacio Pinazo, Francisco Domingo, Salvador Martínez Cubells, Antonio Gisbert, Raimundo de Madrazo, Francisco Pradilla, Martín Rico, Antonio Muñoz Degraín, Bernardo Ferrándiz o Joaquín Agrasot, entre otros.

En el ámbito de la escultura, el mismo Museo de Bellas Artes ha prorrogado «José Ginés. La matanza de los inocentes» hasta el 6 de septiembre, una muestra centrada en las figuras del Belén de este escultor alicantino del siglo XVIII.

Hasta el 27 de septiembre permanecerá en el IVAM «Caso de Estudio. El gabinete secreto de Miquel Navarro», en la que las pinturas y esculturas de este artista de Mislata pretenden construir un gabinete secreto, como los que aún quedan en algunos museos arqueológicos, en los que sus obras covivan con piezas de arte africano o con obras de arte antiguo, todas con un componente erótico, que ayuden también a contextualizar algunos de sus intereses más directos.

Propuestas más experimentales

Con contenidos más experimentales se exhibe también en el IVAM «Jorge Peris. Dark Man a lomos del Pájaro de Fuego» –hasta el 12 de octubre–. El artista de Alzira ha materializado su imaginario construido a través de personajes que se van descubriendo a medida que se transita por la exposición y que adquieren diferentes formas solapando tiempos y lugares en una única dimensión.

El Centre del Carme Cultura Contemporània, por su parte, expone «Escif. Qué pasa con los insectos después de la guerra» hasta el 30 de agosto con una propuesta multisensorial en la que, con efectos sonoros, documentos y esculturas, pretende crear un diálogo entre pulsiones de creación y de destrucción.

Y, en este contexto de pandemia de coronavirus, surge «Desde mi ventana» –hasta el 23 de agosto–, también en el Centre del Carme Cultura Contemporània, en la que un colectivo de artistas, a raíz de una propuesta participativa, han transformado en espacios temporales de arte las ventanas desde las que veían el mundo durante el confinamiento.

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