Villena: Una ciudad modernista para descubrir

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El modernismo está presente en el patrimonio arquitectónico de la ciudad. Una ruta de relojes solares, sus tres museos y la tradición zapatera completan un destino imprescindible

Al llegar a Villena lo primero que se ve es su símbolo: El Castillo de la Atalaya. No en vano, este municipio se estableció a los pies de esta fortaleza que es uno de los castillos más importantes y más visitados de toda la provincia. Sin embargo, el municipio es mucho más y en sus calles y edificios esconde un rico patrimonio artístico, cultural y arquitectónico.

Fruto de esta importancia, una de las ofertas más interesantes que puede encontrar el visitante en Villena desde el punto de vista arquitectónico y cultural es la denomina Ruta Modernista en cuyo recorrido se puede apreciar la influencia del modernismo en la arquitectura de la ciduad. Un modernismo caracterizado por la influencia valenciana, la catalana, el sezession vienés y el modernismo cartagenero. Entre las características de esta arquitectura del siglo XIX de Villena destaca que siempre tuvo una finalidad estética y decorativa.

Esta influencia se puede ver en una ruta que engloba trece puntos de gran valor artístico. Entre estos se encuentra el Salón de Sesiones del Palacio Municipal, en cuya sala destacan las pinturas alegóricas figurativas del texto, la Casa Palacio Familia Selva, que es un excelente ejemplo de residencia burguesa de inspiración neorrenacentista o la Rosa de Oro, un comercio histórico de estilo Art Nouveau en cuyo interior conserva el mobiliario y la decoración original. Mención especial merece la fachada lateral del Teatro Chapí, cuya obra está encuadrada dentro del modernismo historicista y que fue proyectada en 1914 por José María Manuel Cortina con tintes neoárabes. Este te proyecto fue abandonado en 1916, siendo reanudados los trabajos en 1922 bajo la dirección de los arquitectos Garín Hermanos que terminaron por finalizar la fachada actual del teatro, recayente al Paseo Chapí.

El Casino del Villenense, por su parte, muestra en su fachada influencias del eclecticismo murciano y de la obra de Víctor Beltrí. En el interior destacan las exquisitas obras de ebanistería de la biblioteca.

Además de esta ruta también destaca en Villena la denominada ruta Relojes del Sol con la que conocer su interesante conjunto de relojes solares que abanderan la riqueza y diversidad del patrimonio histórico. Estos relojes y sus edificios suponen un recorrido cronológico desde finales del siglo XVI hasta el siglo XVIII.

Y es que, antes de la mecanización de los relojes en el siglo XVIII, Villena fue emplazando relojes solares por distintos puntos de la localidad para que sus ciudadanos pudiesen tener acceso a una noción del tiempo más precisa desde cualquier zona de Villena. Un total de cuatro relojes de sol han conseguido llegar a nuestros días en un estado óptimo de conservación: tres de ellos están ubicados en la Plaza de Santiago, uno en la fachada del Palacio Municipal y dos en la portada de la Iglesia de Santiago; el cuarto marca las horas desde la fachada de la torre campanario de la Iglesia de Santa María.

 Una ruta de relojes solares complementa la oferta turística

Una ruta de relojes solares complementa la oferta turística.

A esto hay que añadir la tradición zapatera y de calzado de Villlena, lo que la ha erigido en un referente nacional en la fabricación y confección de calzado. Por ello, Villena es una ciudad ideal para el shopping donde en sus tiendas puede verse el resultado de una tradición que se remonta al siglo XIX, momento en el que aparecen los primeros talleres, y que se industrializa y despega a lo largo de la primera mitad del siglo XX.

En Villena, como en otras poblaciones del valle del Vinalopó, se producen todo tipo de zapatos, si bien en esta ciudad destaca especialmente por la producción de calzado infantil, con empresas que han sido proveedoras de varias casas reales, incluida la española.

Recorrido por los museos

No nos podemos olvidar de los museos de Villena. El municipio cuenta con el Museo Arqueológico, el Museo Festero y el Museo Escultor Navarro Santafé. El primero, que actualmente está cerrado ya que se está trasladando a un nuevo emplazamiento, cuenta con el Tesoro de Villena formado en su mayoría por piezas de oro: 11 cuencos, fabricados con chapa de oro batido; 28 brazaletes que constituyen el conjunto más numeroso con piezas lisas, molduradas y caladas; tres botellas, y varias piezas diversas. También lo forman cinco botellas, dos de oro y tres de plata, fabricadas en una sola pieza; dos piezas mixtas – un botón de ámbar y oro y un remate de hierro y oro- y, por último, un brazalete de hierro.

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