Buñol

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Mucho más que la ‘Tomatina’

Buñol es, sin ninguna duda, una localidad internacional. Cada año, el último miércoles de agosto más de 20.000 personas procedentes de prácticamente todos los rincones del mundo se congregan allí para celebrar la Tomatina, esa extraordinaria batalla en la que se arrojan toneladas de tomates, que ha traspasado fronteras y que incluso ha dado el salto a la cinematografía de Bollywood. Sin embargo, las restricciones sanitarias impuestas a causa de la pandemia de coronavirus han provocado que se cancele la edición prevista para este 2020, lo que hace de este año el momento idóneo para descubrir Buñol más allá de la Tomatina.

En primer término, el visitante debe conocer que Buñol también es naturaleza. El propio río Buñol, además de los cauces del Juanes y el Mijares, junto a la Cueva Turche, la Cueva Alta o la Cueva de Carcalín le permitirán encontrar una ruta repleta de pozos naturales con una belleza singular. A ellos se suman lagos como la zona de la Jarra y los Peñones o la cueva del Puente Natural, que se puede atravesar en períodos de sequía para observar las numerosas estalactitas y estalagmitas que allí se han formado con el paso del tiempo. Además, los aficionados a los deportes de aventura pueden realizar escalada, espeleología o senderismo gracias a que el río fluye encajonado entre grandes paredes de piedra.

Buñol dispone también de un casco antiguo repleto de contrastes. Un paseo por sus calles le puede llevar a los pies de obras arquitectónicas de calado histórico como la iglesia de San Pedro; edificios que muestran su reciente pasado industrial como el Molino Galán –hoy alberga la biblioteca municipal y salas de exposiciones–; o espacios para el recreo como el parque de San Luis. También son dignas de visita las numerosas fuentes del pueblo o el cementerio, a las afueras, en el que abundan los distintivos de la masonería y otros peculiares emblemas en las lápidas.

A todo este patrimonio arquitectónico y urbano hay que sumar un espectacular castillo, que data del siglo XIII. Formado por dos recintos separados por fosos artificiales, esta fortificación se ubicaba en la que durante siglos supuso la frontera entre Valencia y Castilla.

Pero si hay algo, además de la Tomatina, que también distingue a esta localidad, es la música. La Bienal de Buñol lleva a la localidad cada dos años pasiones melómanas de todo el mundo, pero el momento culmen es su afamado concierto «Mano a Mano» entre las sociedades musicales de La Armónica (El Litro) y La Artística (Los Feos). Cada año congrega a cientos de músicos en el Auditorio Municipal de San Luis en un acto que logra paralizar el pueblo.

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