Benidorm

Más de 16 millones pernoctaciones registró Benidorm el año pasado, solo Madrid y Barcelona superaron esa cifra dentro de la península. Las playas de Levante, Poniente y Mal Pas, reconocidas otro año más con la bandera azul

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El gran destino universal

Benidorm no inventó el turismo, pero casi. La ciudad entendió la necesidad de abrirse al mundo cuando al país lo cubría un manto dictatorial de autarquía y puritanismo. En una aventura mil veces contada, logró imponer el bikini como traje de baño en todas sus playas y el resto es historia, una  económica y cultural escrita sin tapujos, creando tendencia, una fábula de veranos infinitos que ha situado en el centro de la Tierra a la capital de la Costa Banca. Con menos de 70.000 habitantes en su padrón, el año pasado registró 16,2 millones de pernoctaciones según los datos hechos públicos por la patronal hotelera Hosbec. Dentro de la península, únicamente Madrid (22,6 millones) y Barcelona (22,1), mejoran sus cifras.

El dato explica la importancia de Benidorm como destino turístico universal, un favor que se ha ganado a pesar de disponer de menores opciones de conexión y transporte de pasajeros que las dos grandes capitales españolas. Su «skyline», lleno de agujas que glorifican la vida en vertical, y su frontal marítimo, siempre sereno debido a la orografía que dibuja la bahía, convierten a las playas de este rincón en un imán para los veraneantes desde hace más de medio siglo.

La playa de Mal Pas.La playa de Mal Pas.

Los arenales de Levante, Poniente y Mal Pas han renovado otro año más su bandera azul, el distintivo de excelencia que otorga la Fundación Europea de Educación Ambiental (FEE). Esto supone que las tres playas cumplen las más rigurosas condiciones y exigencias en lo relativo a calidad de sus aguas, la accesibilidad, los servicios y la seguridad, entre otras muchas cosas. Esta vez, además, la Unión Europea le ha concedido al municipio una Distinción Temática por ser «ejemplo de excelencia» en materia de Información y Educación Ambiental.

La arena fina y dorada, el agua cristalina que las baña, monitorizada a diario para controlar su pureza,  y unas playas  limpias y cuidadas todo el año son las señas identitarias de la fachada mediterránea de Benidorm.

En su extremo norte, dos pequeñas calas de arena y roca, la Cala del Tío Ximo y la Cala Almadrava, están especialmente  recomendadas para la práctica del buceo. Ambas son perfectas para aquellos que disfrutan del baño sin aglomeraciones.

Benidorm - hamacas playa del mal pasPlaya de Poniente.

Tras ellas, se abre el paradigmático paseo marítimo de la celebérrima Playa de Levante (con más de 2 kilómetros de longitud), que a sus incontables servicios suma el atractivo de mostrar una animada imagen durante todo el año por su proximidad al centro urbano. Al sur del puerto, la Playa de Poniente (con más de 3 km) compite en belleza, popularidad y prestaciones con su hermana, y ambas tienen en común que, gracias a su orientación, en invierno el sol las acompaña hasta el ocaso y en verano hasta superadas las ocho de la tarde. Entre ambas, en un tramo que se corresponde con el casco antiguo –y al abrigo del Cerro Canfali–, se encaja la pequeña Cala de Mal Pas (en la que ondea la  bandera azul desde 1987)  y, frente a ella, l’ Illa de Benidorm, que alberga una plataforma, La Llosa, que es una reserva marina imponente.

En sus más de 7 kilómetros de playas, Benidorm ejemplifica la conjunción perfecta de belleza paisajística y prestación de servicios. Tanto Poniente como Levante disponen de puntos accesibles ideados para facilitar la estancia en la playa y el baño a las personas con movilidad reducida o alguna discapacidad que limite su autonomía motriz.

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